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VNIVERSITAS

FRASES COMO ESCUDOS

7 Febrero 2015 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

Frases como cortinas de humo

Por: José Alejandro Vanegas Mejía                                   jose.vanegasmejia@yahoo.es

Con todas las expectativas que permanecen en suspenso relacionadas con la tradicional corrupción administrativa con la cual hemos tenido que convivir desde hace muchos años, se espera, tal vez con exceso de ingenuidad de nuestra parte, que para algunas de esas situaciones haya por lo menos explicaciones, ya que no creemos que pueda haber justificación. Cada caso de corrupción da origen a una serie de expresiones que terminan haciendo carrera; algunas de ellas hasta sirven de títulos a obras en las cuales se hace apología de los cuestionados; es decir, apología de los delincuentes. Y la lengua castellana, tan elogiada como medio eficaz de comunicación y vehículo insustituible de cultura, se presta para que con ella se difundan argumentos que riñen con la ética y la moral. Obras hay con títulos punzantes que no logran borrar la imagen negativa de sus autores. Algunos ejemplos: ‘Aquí estoy y aquí me quedo’ de Ernesto Samper; ‘Memorias olvidadas’ de Andrés Pastrana; ‘No hay causa perdida’ de Álvaro Uribe Vélez.

Nuestro idioma cuenta en su acervo lingüístico con un buen número de expresiones que, utilizadas hábilmente por los delincuentes de turno les sirven de mampara, trinchera o parapeto para seguir campantes en sus andanzas. Son, al fin y al cabo, salvavidas que les permiten seguir burlándose de los ingenuos que creen en sus palabras engoladas. Por eso es frecuente escuchar de labios de un implicado en esos casos, afirmaciones como ‘Mi vida es un libro abierto’, como si un libro abierto no pudiese contener sino pruebas de honradez, rectitud y otras virtudes igualmente deseables. Quien afirma que su vida es ‘un libro abierto’ tiene la esperanza de que no se escudriñe su presente y mucho menos su pasado. Al adelantarse a lanzar esa manida expresión, el sospechoso pretende que digamos ‘dejemos eso así’ y renunciemos a cualquier indagación.

Otra expresión que taladra nuestros oídos y fastidia por su reiteración y falta de originalidad es ‘He actuado con transparencia’. Claro que apenas se inicia una investigación --que no necesariamente tiene que ser ‘exhaustiva’-- (!) se vuelve turbia la pretendida transparencia. Pero en esas aguas revueltas se mueve también la justicia colombiana (revísense los frecuentes yerros de la Fiscalía y la Procuraduría, por ejemplo). Entonces, no hay adónde acudir.

Hay otros recursos idiomáticos que sirven a los intereses de los funcionarios que se ven envueltos en actos punibles. Según ellos, el énfasis con que afirman: ‘Yo mismo solicité esta investigación’ debe ser razón suficiente para que se los exonere de culpa en cualquier caso. Es una fórmula que recuerda la estrategia de un niño cuando, al sentir un olor desagradable en el salón de clases, lo denuncia de primero para librarse de las sospechas que podrían recaer sobre él. ‘Se trata de un montaje’, es otra de las frases a las cuales acuden muchos delincuentes. Y cuando se les pregunta por alguien con quien ha tenido algún tipo de relación, afirman sin ambages: ‘A ese señor no lo conozco’, aunque haya evidencias de lo contrario.

Las expresiones que hemos citado ya han hecho carrera; lo que extraña es que se sigan utilizando con el mismo efecto embaucador. Las autoridades no quedan por fulera de esta crítica: su permanente “son hechos aislados” no convence a nadie.

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