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VNIVERSITAS

LOS APORTES DE LA FAMILIA CURIE

5 Mayo 2013 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

       Los aportes de la familia Curie

 

  jvanegas        Por: José Alejandro Vanegas Mejía                                                                                                                       jose.vanegasmejia@yahoo.es

Como ocurre a menudo en cuentos y otros escritos, la idea inicial de un autor puede tomar un rumbo diferente al previsto por él. Entonces las acciones lo conducen a terrenos que, muchas veces, resultan también interesantes. Es el caso de este artículo, concebido para destacar el aniversario de la muerte de Pierre Curie, quien falleció el 19 de abril de 1906 al ser arrollado por un carruaje tirado por caballos. Este hecho, lamentable para la ciencia, es menos importante que los aportes legados a la humanidad por Pierre Curie, su esposa Marie y su hija Irène. Por ello, descartado el propósito inicial, hablaremos de esta familia de científicos.

 Pierre Curie nació el 15 de mayo de 1859. Cursó estudios de ciencias en la Sorbona. Con su hermano descubrió que se produce un potencial eléctrico cuando se ejerce una presión en un cristal de cuarzo. Lo llamaron piezoelectricidad. En otros estudios sobre magnetismo descubrió que las sustancias magnéticas, a cierta temperatura conocida como punto de Curie, pierden su magnetismo. En 1895 Pierre Curie trabajó como profesor en la Escuela de Física y Química de París. Ese año se casó con Marie. Dejó su trabajo sobre el magnetismo para trabajar con su esposa. En 1898 anunciaron el descubrimiento de dos nuevos elementos: el polonio y el radio. El primero de ellos bautizado así en honor a la patria de Marie, Polonia. Los esposos Curie compartieron en 1903 el Premio Nobel con el francés Henri Becquerel, por el descubrimiento de los elementos radiactivos. En 1904 Pierre fue nombrado profesor de física en la Universidad de París. En 1905 fue aceptado como miembro de la Academia Francesa.

 La vida de Marie Curie no es menos destacada. Sus dos premios Nobel marcaron un hito en la historia de estos galardones. En efecto, Manya Sklodowska, nacida el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia (Polonia) en el seno de una familia dedicada a la docencia, padeció estrecheces económicas en su infancia. Trabajó como institutriz y asistió a una “universidad volante” creada en Varsovia. En sus ratos libres se dedicaba al estudio de la física y las matemáticas. En 1891, por fin, se instaló en París. Los estudiantes de la Universidad de la Sorbona se preguntaban: “¿Quién es esa muchacha de aspecto tímido y de expresión obstinada que viste tan pobremente?”. Todos la miraban con desdén. Los estudiantes la llamaban ‘la extranjera de apellido imposible’ o ‘la estudiante silenciosa’. No podían ellos imaginar que esa joven se convertiría más tarde, bajo el nombre de madame Curie, en una mujer ilustre y una gloria para la ciencia universal.

 Manya se licenció en ciencias físicas en 1893 y el año siguiente, mediante una beca, se licenció en matemáticas. Cuando en 1894 se conoció con Pierre, ya se hacía llamar Marie. Durante la Primera Guerra Mundial Marie Curie recorrió hospitales de campaña para ayudar a los cirujanos con las nuevas técnicas radiológicas. Por esa entrega desinteresada en busca del bienestar de sus congéneres, fue llamada “Suprema bienhechora de la humanidad”. No sobra agregar aquí una opinión de Einstein: “Madame Curie es, de todos los personajes célebres, el único al que la gloria no ha corrompido”. Finalmente, Marie falleció en 1934, víctima de leucemia causada por la radiación. Irène Curie algo heredó de sus padres: ella y su esposo, el francés Fréderick Joliot, descubrieron la radiactividad artificial en 1934. Por ello recibieron el Premio Nobel de Química de 1934.  

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¿UNA GUERRA CIVIL EN EL CONTINENTE?

5 Mayo 2013 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #FILOSOFÍA POLÍTICA

 

Imagen14Advertíamos acerca de la peligrosa polarización existente en la República Bolivariana de Venezuela ad portas de la elección presidencial del pasado 14 de abril. Los hechos suscitados desde entonces, nos dieron la razón. La breve campaña se caracterizó por las continuas agresiones verbales de los candidatos. Si los resultados electorales se analizan objetivamente, la conclusión es clara: La votación se repartió casi a partes iguales entre el oficialismo y la oposición según los datos del CNE (50.8% a favor del candidato oficialista Nicolás Maduro y 49% a favor del opositor Henrique Capriles, con una diferencia absoluta de apenas 265.000 votos).  Los resultados no fueron aceptados por la oposición que exigió primero el reconteo del 100% de los votos de los sufragantes; después, la oposición impugnó la votación en su totalidad. Estos reclamos son consistentes con las leyes electorales y recursos que utiliza una democracia para dirimir diferencias. Sin resolver estas cuestiones, el CNE proclamó y posesionó al candidato oficialista Nicolás Maduro como presidente, lo cual generó manifestaciones que cobraron la vida de inocentes en ambos bandos. Después, el enfrentamiento se transladó a la Asamblea Nacional donde los diputados se agredieron físicamente el día martes 30 de abril. Once heridos es el balance de la trifulca ocurrida en el seno de la máxima instancia legislativa con consecuencias aún imprevisibles pero sumamente preocupantes.  La historia se repite: Un hecho similar ocurrió en España poco antes de la guerra civil. Los medios de comunicación también han tomado partido; existe injerencia de gobiernos extranjeros en el conflicto y muy poca objetividad en el análisis de la problemática. Ojalá nos equivoquemos y los venezolanos puedan encontrar su destino de manera soberana.

                  
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"EL PRINCIPITO" NO ES LITERATURA INFANTIL

2 Mayo 2013 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

jvanegas ‘El Principito’ no es literatura infantil

Por: José Alejandro Vanegas Mejía       jose.vanegasmejia@yahoo.es

El presidente de Bolivia, Evo Morales, en un arranque de sinceridad acaba de confesar que detesta la lectura. A duras penas lee los títulos de los escritos; cuando se entusiasma un poco alcanza a leer algunas páginas, y si adquiere la energía y la motivación suficientes, es capaz de leerse un capítulo. Que esto lo diga el presidente de una nación es bastante preocupante, por el mensaje negativo que transmite a los niños y jóvenes. No sabemos cuál es el promedio de libros leídos por los bolivianos en un año; sin embargo, esperamos que entre sus escasas lecturas seleccionen ‘El Principito’, pequeño texto del cual hablaremos hoy.

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Cuando abordamos el tema de la literatura infantil generalmente nos referimos a obras escritas para niños. Sin embargo, lo correcto sería asignar esa denominación a escritos producidos por infantes como resultado de su imaginación. Esa imprecisión debería desaparecer y, de una vez por todas, llamar literatura infantil la concebida en el segundo de los casos citados. Así las cosas, tendremos que reconocer que ‘El Principito’, del escritor francés Antoine de Saint Exupéry, no pertenece a la literatura infantil sino a la literatura para niños.

A veces el profesor de la asignatura, en forma desganada exige a sus alumnos un análisis de esta corta producción sin haberla leído él mismo. En esos casos, de tanto oír y revisar los trabajos realizados por sus pupilos, termina entendiendo el contenido de ‘El principito’. Pero, como ocurre con ‘El túnel’, ‘El viejo y el mar’ y otras obras literarias, la vida de sus autores pasa inadvertida, como si los cuentos y las novelas surgieran de la nada. En esta ocasión daremos crédito al autor de la pequeña obra maestra. Saint-Exupéry nació en Lyon el 29 de junio de 1900; además de escritor fue piloto de guerra. Vale la pena mencionar otras novelas suyas: ‘El aviador’, ‘Piloto de guerra’ (Pilote de guerre) y ‘Vuelo de noche’ (Vol de nuit). Ganó varios premios literarios con ‘Tierra de hombres’ (Terre des hommes), pero su fama la debe a ‘El Principito’ (Le Petit Prince), publicado en 1943. Aunque primero fue piloto civil, de correos, logró que la aviación francesa lo enrolara para cumplir misiones en la segunda guerra mundial. Cuando se disponía a localizar y fotografiar tropas alemanas que amenazaban con avanzar sobre territorio francés, lo derribó un bombardero nazi el 31 de julio de 1944. Este dato es importante porque acaba con la creencia de que el escritor pudiese haber sobrevivido y, como el personaje de su famoso cuento, se hubiese convertido en morador solitario en un territorio remoto.

La desaparición definitiva de Saint-Exupéry la confirmó el piloto alemán que abatió su avión sobre el Mar Mediterráneo. En efecto, Horst Rippert afirmó: “Vi sus insignias tricolores y maniobré para instalarme a su cola y derribarle”. Además, en 2003 un submarino rescató trozos del avión del escritor francés, el Lightning P38. Hace cuatro años la ciudad de Marsella cubrió su cielo con aviones e inauguró la exposición “Saint-Exupéry. Invitation au voyage” (Saint-Exupéry. Invitación al viaje), evento que concluirá en julio de este año. ‘El Principito’ fue escrito en un hotel de Nueva York y se publicó por primera vez en los Estados Unidos. Se afirma que ha sido traducido a 180 lenguas y dialectos. Entre las enseñanzas que el autor quiso perpetuar a través de su personaje se destaca la siguiente: “Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones”.

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‘El Principito’ no es un cuento más en medio del vasto campo de la literatura. Se lo considera una alegoría, es decir, una cadena de metáforas con sentido profundo que no siempre es fácil de advertir. Por eso compartimos la opinión de quienes sostienen que “cada opinión es una verdad desde su punto de vista. No hay una sola forma de interpretar las cosas ni nadie puede decir qué es lo correcto o cómo se tiene que interpretar tal o cual cosa”. No es necesario mirar más allá de nuestro entorno para comprobar la sensatez de ese aserto. Cuántas discusiones y conflictos encontrarían soluciones si asimiláramos seriamente las enseñanzas que nos ha dejado Saint-Exupéry por intermedio de su pequeño príncipe. Como colofón: No está bien, pero se acepta, que el presidente de Bolivia no lea ‘El Principito’. Lo peligroso sería que cayera en sus manos ‘El Príncipe’, de Maquiavelo y lograra leerlo.

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