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VNIVERSITAS

EL CASO DE UNA ESCRITORA SORPRENDENTE

14 Septiembre 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

 

 

jvanegasEl éxito de una escritora sorprendente


                                Por: José Alejandro Vanegas Mejía                  

 

 

 

                                              

Hay casos de casos. El poeta y periodista conocido como Porfirio Barba Jacob llegó a utilizar nueve seudónimos más: Juan Sin Miedo, Juan Sin Tierra, Juan Azteca, Junius Cálifax, Almafuerte, El Corresponsal viajero, Emigdio Paniagua, Maín Ximénez y Ricardo Arenales. Su verdadero nombre era Miguel Ángel Osorio Benítez. Otro poeta colombiano, León De Greiff se dio a conocer en sus inicios como Leo le Gris; también firmaba como Gaspar de la Nuit. Es costumbre, entre los artistas, acudir a falsos nombres, sobre todo en sus comienzos; se dice que por temor a posibles fracasos de principiantes, aunque en el caso de Barba Jacob los sucesivos cambios obedecían a problemas con personajes políticos en México y en los países de Centroamérica, en los cuales estuvo siempre como personaje errante.


CRISTIANE.jpgEse recurso de los seudónimos no ha caído en desuso. La escritora alemana Christiane Gohl firma sus obras con cinco seudónimos diferentes. Sus novelas han sido publicadas bajo las firmas de Ricarda Jordán, Elizabeth Rotenberg, Stephanie Tano, Leonie Bell, además del más famoso: Sarah Lark, con el que la identificaremos en estas notas. Sarah Lark es autora de una novela que actualmente está entre las más vendidas en Colombia. Se trata de ‘En el país de la nube blanca’, con más de dos millones de ejemplares distribuidos en todo el mundo. Vive en España, en la región de Andalucía. La obra es una trilogía, pues su continuación, titulada ‘La canción de los maoríes’ ya está en poder de los lectores y ocupa también los primeros lugares en la preferencia del público. La última parte de esta trilogía saldrá en  la primavera del año entrante. Sarah Lark se inspiró en el paisaje y la atmósfera de Nueva Zelanda. Precisamente, en el idioma maorí Nueva Zelanda significa ‘país de la nube blanca’.


La escritora se dio a conocer por la publicación de numerosos libros, tanto de ficción como de no ficción. Sus temas preferidos giraban alrededor de los caballos. Parece exagerado decirlo, pero Sarah Lark ha escrito unos trescientos libros sobre equitación. Así, cada casa editorial en las cuales trabajaba le dio un nombre diferente a la autora; de ahí sus distintos seudónimos. Sin embargo, su deseo de escribir novelas largas la condujo al tema histórico de los maoríes. Ese fue el momento preciso para consagrarse como la Sarah Lark que hoy invade las librerías.


La autora confiesa haberse enamorado del territorio de Nueva Zelanda y por eso aborda en sus obras lo que fue el proceso de su colonización. Sin embargo, sus escritos no están exentos de elementos de ficción, que la narradora mezcla con el exótico paisaje, sin restar fuerza a la indudable influencia que la cultura maorí ha ejercido en la historia universal. En todo caso, la literatura actual está comprobando que los temas tratados últimamente no son determinantes a la hora de escribir obras interesantes. Los escritores reciben motivaciones de la realidad, donde quiera que esta resida. No estamos en los tiempos de Julio Verne, pero la ficción siempre estará a disposición del creador literario para que vista con ella un tema real bien escogido.


Por ahora, estamos en el cuarto de hora de Sarah Lark. Y con ella, la literatura universal espera atraer a los lectores ávidos de aventuras. Los maoríes, acercados a nosotros por la ágil pluma de esta escritora alemana-española, nos darán una lección más de cultura universal y nos permitirán preguntarnos nuevamente qué tanto tienen ellos de nuestras comunidades indígenas. Terminemos con una frase de esta exitosa escritora: “Escribo novelas principalmente para mí. Me sorprende que me paguen por pasarla bien.”

 

 

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