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VNIVERSITAS

Posts con #colaboradores invitados tag

VOLTAIRE: ILUSTRACIÓN Y ENCICLOPEDISMO

28 Octubre 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

Voltaire: Ilustración y Enciclopedismo


José Alejandro Vanegas Mejía

 


 

200px-Atelier_de_Nicolas_de_Largilliere-_portrait_de_Volta.jpgEl 30 de mayo de 1778 murió el literato y filósofo francés llamado Voltaire. Su verdadero nombre era François-Marie Arouet, hijo de un notario. Había nacido en París el 21 de noviembre de 1694. Se dice que su seudónimo se origina en la expresión que sus hermanos utilizaban para llamarlo: ‘Pequeño voluntario’, en francés ‘Petit Volontaire’. Sería pues, una síncopa de la palabra ‘vol / on / taire’.


La vida de este poeta irreverente tuvo un desarrollo muy complejo. En sus años de colegio se destacó por constante indisciplina ante sus profesores. Sin embargo, las amistades que cultivó en esa época habrían de servirle más adelante, cuando las adversidades le cerraban el paso. Voltaire comenzó a estudiar leyes por imposición de sus padres, pero prefirió frecuentar los teatros y salones de artistas y literatos. Allí encontraba el ambiente que anhelaba y que, a la postre, le brindaría satisfacciones emocionales e intelectuales La obra ‘Edipo’ es una de sus primeras creaciones. Seguidamente publicó la epopeya ‘La Henriada’ (1728), referente al rey Enrique IV. Por escribir una sátira contra el duque de Orleáns, regente de esa época en Francia, fue encerrado en La Bastilla, en 1717. Escribió la tragedia ‘Marianne’ en 1724 y el año siguiente ‘El indiscreto’.


La vida privada de Voltaire fue de permanente libertinaje y de confrontación encarnizada con las ideas religiosas. Según él, la iglesia católica es símbolo de la intolerancia y de la injusticia. Se lo consideró antipatriota por atacar con sus escritos la religiosidad de Juana de Arco. La publicación de sus obras le produjo una gran fortuna económica. En 1731 escribió ‘Historia de Carlos XII’ y ‘Cartas filosóficas’, obras que causaron un escándalo en el seno del Parlamento y finalmente fueron quemadas en público. Sin embargo, ambas publicaciones reafirmaron su condición de historiador y de filósofo, respectivamente.

 

El siglo XVIII, caracterizado por la aparición de la Enciclopedia como instrumento de la Ilustración, acogió a Voltaire con sus ideas libertarias tomadas del modelo permisivo de los ingleses. Consagrado ardientemente al trabajo de la Enciclopedia, Voltaire cultivó el teatro, la novela, la historia y la filosofía. Son obras suyas ‘El siglo de Luis XIV’, ‘Diccionario filosófico’, ‘Zaïre’, ‘Cuentos filosóficos’ y ‘Merope’. También es autor de ‘Mahoma o El fanatismo’ (1741), ‘Tratado sobre la tolerancia’ y ‘Cándido o El optimismo’ (1759), condenada en Ginebra. Como filósofo Voltaire se interesó por el aspecto pragmático de la vida más que por el razonamiento especulativo y dogmático. En cuanto a su faceta de historiador, era crítico y predicaba que había que estar bien informado. Pero como buen burgués, aceptaba las desigualdades sociales. Afirmaba que la revolución debía hacerse desde arriba, ya que el pueblo no tenía preparación. Entre las numerosas obras que hablan de este escritor hay una novela titulada ‘El corazón de Voltaire’, de Luis López Nieves. Allí se pone en duda, en forma irónica, que el controvertido autor haya tenido dentro de su pecho ese órgano vital, generador de comprensión y amor por el prójimo.

 

Vale la pena destacar la permanente lucha dialéctica que el escritor sostuvo con Juan Jacobo Rousseau. Pero también conviene reconocerle la paternidad de algunas frases que a veces escuchamos sin saber que corresponden al pensamiento de Voltaire: “Quienes creen que el dinero lo hace todo terminan haciendo todo por dinero”. “La idiotez es una enfermedad extraordinaria; el enfermo no es quien la padece sino los demás”.  Y para concluir esta breve alusión a Voltaire, transcribimos dos de las más célebres expresiones del filósofo y poeta enciclopedista, cuya actualidad no desaparece con el tiempo: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo”; y “Es peligroso tener la razón cuando el gobierno está equivocado”.

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"EL SEÑOR PRESIDENTE" DE MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS

18 Octubre 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

                                        

jvanegas‘El señor Presidente’ de Miguel Ángel Asturias


                                  Por: José Alejandro Vanegas Mejía                   

 

 

                                         


Si el escritor Miguel Ángel Asturias estuviera vivo cumpliría hoy 19 de octubre 113 años. Nació en Ciudad de Guatemala en 1899. Sus padres eran de ascendencia española. Su progenitor fue juez; se opuso a la dictadura de Manuel Estrada Cabrera y eso causó la pérdida de su empleo. Por este motivo la familia se fue a vivir a la granja del abuelo. Esta circunstancia permitió que el futuro escritor entrara en contacto con la población indígena de Guatemala y se nutriera con historias, mitos y leyendas que su niñera le contaba. Cuando Miguel Ángel tenía nueve años regresaron a la capital, donde transcurrió su adolescencia. Por esa época comenzó a escribir una historia que más tarde se convertiría en ‘El señor Presidente’, inspirada en el dictador Estrada Cabrera.


Asturias estudió derecho en su país. En 1922, con otros estudiantes, fundó la Universidad Popular, cuyo propósito era “contribuir al bienestar general mediante la enseñanza de cursos gratuitos para los más desfavorecidos”. Su tesis como abogado versó sobre la problemática de los indígenas. La tituló “El problema social del indio”; fue publicada en 1923 y ganó el Premio Gálvez. Asturias recibió también el Premio Falla por ser el mejor estudiante de su facultad. Ya había participado activamente en la Tribuna del Partido Unionista, grupo que derrocó al dictador Estrada Cabrera en 1920. Posteriormente viajó a Europa. En París estudió antropología y etnografía, en la Sorbona. Allí recibió la influencia de André Breton, máximo exponente del surrealismo.


La pasión de Miguel Ángel Asturias fue el estudio de sus ancestros. Muestra de ello es su trabajo de traducción del Popol Vuh, el texto sagrado de los mayas. Esta ardua tarea la comenzó en 1925 y le dedicó cuarenta años de su vida. Son obras de Asturias: ‘Leyendas de Guatemala’ (1930), ‘El señor Presidente’ (1933), ‘Hombres de maíz’ (1949), ‘Week-end en Guatemala’ (1956), ‘Los ojos de los enterrados’ (1960), ‘El alhajadito’ (1961), ‘El espejo de Lida Sal’ (1967), ‘Maladrón’ (1969) y ‘Viernes de Dolores’ (1972), entre otras. La obra que lo dio a conocer como uno de los mejores escritores de Latinoamérica es ‘El señor Presidente’. Puede decirse que la escribió con el alma, si se tiene en cuenta que su padre y él mismo padecieron los excesos de la dictadura de Estrada Cabrera.


Como se ha dicho, la narrativa de Asturias sufrió la influencia del surrealismo, pero la realidad latinoamericana, con sus raíces indígenas y su idiosincrasia impregnaron la prosa del escritor guatemalteco para producir, finalmente, lo que se ha llamado Realismo mágico, base de la oleada que con el nombre de ‘Boom literario’ recorrió nuestros países durante los años sesenta y setenta. Es pues, Asturias, el precursor de la literatura que ha predominado en la lengua castellana en los últimos tiempos. Además, ‘El señor Presidente’ pertenece a las obras que destacan el abuso del poder en manos de dictadores latinoamericanos. Esta novela siempre irá ligada a ‘Yo, el Supremo’ de Augusto Roa Bastos, ‘El otoño del Patriarca’ de García Márquez y ‘La fiesta del Chivo’ de Mario Vargas Llosa, para no referirnos a otros tiranos del sur de nuestro continente. ‘Hombres de maíz’ es una defensa de la cultura maya. Se ha dicho de Asturias que “su obra se identifica con las aspiraciones sociales y morales de la población guatemalteca”.


Asturias fue diplomático: embajador en México, Argentina, El Salvador y Francia. En 1966 recibió el Premio Lenín de la Paz y en 1967 el Nobel de Literatura. El autor falleció en Madrid el 9 de junio de 1974.

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EL CASO DE UNA ESCRITORA SORPRENDENTE

14 Septiembre 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

 

 

jvanegasEl éxito de una escritora sorprendente


                                Por: José Alejandro Vanegas Mejía                  

 

 

 

                                              

Hay casos de casos. El poeta y periodista conocido como Porfirio Barba Jacob llegó a utilizar nueve seudónimos más: Juan Sin Miedo, Juan Sin Tierra, Juan Azteca, Junius Cálifax, Almafuerte, El Corresponsal viajero, Emigdio Paniagua, Maín Ximénez y Ricardo Arenales. Su verdadero nombre era Miguel Ángel Osorio Benítez. Otro poeta colombiano, León De Greiff se dio a conocer en sus inicios como Leo le Gris; también firmaba como Gaspar de la Nuit. Es costumbre, entre los artistas, acudir a falsos nombres, sobre todo en sus comienzos; se dice que por temor a posibles fracasos de principiantes, aunque en el caso de Barba Jacob los sucesivos cambios obedecían a problemas con personajes políticos en México y en los países de Centroamérica, en los cuales estuvo siempre como personaje errante.


CRISTIANE.jpgEse recurso de los seudónimos no ha caído en desuso. La escritora alemana Christiane Gohl firma sus obras con cinco seudónimos diferentes. Sus novelas han sido publicadas bajo las firmas de Ricarda Jordán, Elizabeth Rotenberg, Stephanie Tano, Leonie Bell, además del más famoso: Sarah Lark, con el que la identificaremos en estas notas. Sarah Lark es autora de una novela que actualmente está entre las más vendidas en Colombia. Se trata de ‘En el país de la nube blanca’, con más de dos millones de ejemplares distribuidos en todo el mundo. Vive en España, en la región de Andalucía. La obra es una trilogía, pues su continuación, titulada ‘La canción de los maoríes’ ya está en poder de los lectores y ocupa también los primeros lugares en la preferencia del público. La última parte de esta trilogía saldrá en  la primavera del año entrante. Sarah Lark se inspiró en el paisaje y la atmósfera de Nueva Zelanda. Precisamente, en el idioma maorí Nueva Zelanda significa ‘país de la nube blanca’.


La escritora se dio a conocer por la publicación de numerosos libros, tanto de ficción como de no ficción. Sus temas preferidos giraban alrededor de los caballos. Parece exagerado decirlo, pero Sarah Lark ha escrito unos trescientos libros sobre equitación. Así, cada casa editorial en las cuales trabajaba le dio un nombre diferente a la autora; de ahí sus distintos seudónimos. Sin embargo, su deseo de escribir novelas largas la condujo al tema histórico de los maoríes. Ese fue el momento preciso para consagrarse como la Sarah Lark que hoy invade las librerías.


La autora confiesa haberse enamorado del territorio de Nueva Zelanda y por eso aborda en sus obras lo que fue el proceso de su colonización. Sin embargo, sus escritos no están exentos de elementos de ficción, que la narradora mezcla con el exótico paisaje, sin restar fuerza a la indudable influencia que la cultura maorí ha ejercido en la historia universal. En todo caso, la literatura actual está comprobando que los temas tratados últimamente no son determinantes a la hora de escribir obras interesantes. Los escritores reciben motivaciones de la realidad, donde quiera que esta resida. No estamos en los tiempos de Julio Verne, pero la ficción siempre estará a disposición del creador literario para que vista con ella un tema real bien escogido.


Por ahora, estamos en el cuarto de hora de Sarah Lark. Y con ella, la literatura universal espera atraer a los lectores ávidos de aventuras. Los maoríes, acercados a nosotros por la ágil pluma de esta escritora alemana-española, nos darán una lección más de cultura universal y nos permitirán preguntarnos nuevamente qué tanto tienen ellos de nuestras comunidades indígenas. Terminemos con una frase de esta exitosa escritora: “Escribo novelas principalmente para mí. Me sorprende que me paguen por pasarla bien.”

 

 

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EN DEFENSA DE "ULISES" DE JAMES JOYCE

30 Agosto 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

jvanegas

 

 

En defensa de ‘Ulises’ de James Joyce

                                            

Por: José Alejandro Vanegas Mejía 

                                                         

 

 

La ignorancia es atrevida, dice el refrán. ¿Quién puede estar en desacuerdo con estaJames-20Joyce-20-20-1998-.jpg afirmación incuestionable? Al fin y al cabo todos somos ignorantes en algunos o muchos aspectos del conocimiento. Esa condición se convierte en un atenuante cuando emitimos conceptos equivocados. No se pueden dominar todos los temas. Pero quien se desempeña en una actividad determinada y es, además, experto en dicha disciplina, no puede aparecer como simple ignorante de cosas que realmente conoce no solo en teoría sino en la práctica.


Es el caso del escritor brasileño Paulo Coelho, quien al referirse a la obra ‘Ulises’, del irlandés James Joyce, opina que es solo un ‘tweet’ ampliado. Bastante atrevida la afirmación, si se tiene en cuenta que este libro prácticamente introduce la técnica del monólogo interior en la narrativa universal.


JAMES-JOYCE.jpgJames Joyce, a manera de experimento, estructuró su ‘Ulises’ en forma tal que sus personajes se desarrollan a través de la exposición de sus propios pensamientos. En la obra no encontramos un narrador que, frente a cada personaje nos explique lo que estos han de hacer o están haciendo. Tampoco son narradores testigo, que certifican los hechos por estar en la escena o recibir el testimonio como interlocutores de los personajes principales. Mucho menos hallamos en ‘Ulises’ al narrador omnisciente, conocedor privilegiado de todos los hechos, como si fuese un dios que todo lo ve. Joyce no se vale de esos recursos, tradicionales en cuentos y novelas anteriores a su osado monólogo interior, esa ‘corriente de la conciencia’ que permite narrar sin ataduras a las normas de la sintaxis, obedeciendo solo a la forma como los pensamientos van llegando a la mente de quien narra.


Cuando Sigmund Freud dio a conocer sus experiencias y puso en práctica el psicoanálisis, los autores literarios comprendieron que se les había abierto un vasto campo para el desarrollo de sus obras; en efecto, la novela psicológica se apoderó de la escena y la narrativa encontró el camino que desde hacía tiempo estaba buscando. Sin esa herramienta no hubiésemos jamás leído ‘La metamorfosis’ de Kafka, las obras de Virginia Woolf; tampoco ‘Santuario’ de Faulkner, ‘El túnel’ de Sábato y otras obras destacadas de la literatura universal. Podríamos hacer la comparación con el aporte de Joyce: sin el monólogo interior nos habríamos privado de ‘El otoño del patriarca’, para citar solo una de tantas joyas de la literatura moderna.


Todo lo anteriormente dicho nos lleva a discrepar de la opinión de Paulo Coelho sobre ¿’Ulises’ de James Joyce. Sobre todo cuando el famoso escritor afirma: “Uno de los libros que más daño le ha hecho a la humanidad es ‘Ulises’. Es puro estilo. No hay más nada ahí. Si disecas ‘Ulises’ verás que es solo un tweet”.


A manera de conclusión, y teniendo en cuenta que Paulo Coelho es una autoridad en literatura y por lo tanto no puede cobijarse bajo el rótulo de ignorante en la materia, tendremos que pensar en la mala fe del ilustre autor de ‘El alquimista’ y otras destacadas obras literarias. Parece ser un caso de celo literario, esta vez contra un autor fallecido en 1939 pero cuya importancia permanece vigente por ser un innovador del lenguaje universal. El celo literario existe: Miguel Ángel Asturias, con el fin de rebajar los méritos de ‘Cien años de soledad’ afirmó una vez que la novela de García Márquez no era sino un mero plagio de ‘En busca de lo absoluto’ de Balzac. En el caso de Coelho llama la atención que este escritor, en la cima del éxito editorial, se vaya lanza en ristre contra la obra de Joyce. Y lo más desconcertante de todo esto es que no puede considerarse un caso de ignorancia, que muchas veces nos vuelve atrevidos.

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"BORGES, EN ANÉCDOTAS Y OCURRENCIAS"

26 Agosto 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

24 de Agosto de 2012

 

jvanegasBorges, en anécdotas y ocurrencias

 

                                                                            Por: José Alejandro Vanegas Mejía  

                                                                                         

 

 


Esta vez, en lugar de hablar del escritor argentino Jorge Luis Borges, quien cumpliría hoy 113 años de nacido, dejaremos que sus anécdotas y ocurrencias lo retraten de cuerpo entero. Son citas textuales.


1. “En 1977 Borges escribió un cuento para La Nación. Lo tituló ‘24 de agosto de 1983’.BORGES El propio Borges se soñaba a sí mismo suicidándose en esa precisa fecha, el día en que cumplía 84 años. A medida que se acercaba la fecha de su cumpleaños apareció mucha gente preocupada por el posible traslado de la ficción a la realidad. Borges entonces comentó: ‘¿Qué hago? ¿Me comporto como un caballero y convierto en realidad esa ficción para no defraudar a esa gente? ¿O me hago el distraído y dejo pasar las cosas?’


2. “Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que les guste a otras personas. Es un amor así, celoso. Cuando yo he estado fuera del país, por ejemplo, en los Estados Unidos, y alguien dijo de visitar América del Sur, le he incitado a conocer Colombia, por ejemplo, o le recomiendo Montevideo. Buenos Aires, no. Es una ciudad demasiado gris, demasiado grande, triste les digo, pero eso lo hago porque me parece que los otros no tienen derecho de que les guste.”


3. “Borges está con otras personas en una editorial de Buenos Aires esperando a un gerente que se había retrasado y que llega, finalmente, con media hora de tardanza. Entonces ocurre este diálogo: Gerente: Disculpen la demora, pero es que me ha sucedido un hecho extraordinario. Borges: ¿Ah, sí? Gerente: Juzguen ustedes mismos: anoche soñé con una antigua y  muy querida novia. El sueño, que se repitió una y otra vez durante toda la noche, era de lo más turbador: la imagen de mi novia giraba dentro de lo que parecía un túnel, mientras con la mano derecha saludaba una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. (El gerente tiene la frente cubierta de sudor; sus interlocutores aguardan). Gerente: Pero ahí no acaba la cosa. Esta mañana a las siete en punto suena el teléfono y me comunican que mi ex novia, la del sueño, había muerto anoche en un accidente. ¿Comprenden? Durante toda la noche, mientras iba en busca de su muerte, mi novia se despidió de mí una y otra vez, una y otra vez, saludándome con la mano. Y Borges, entonces, comenta: Qué atenta, ¿no?”


4. “En el camino a Lichfield, en Escocia, alguien le dijo a Borges que allí se conservaba una pequeña capilla del siglo IX, desafectada del culto. Hacía mucho frío y había nevado toda la noche, pero Borges se obstinó en que llegaran hasta ella. Borges entró en la vetusta capillita de no más de cinco metros cuadrados y allí, en el helado silencio, recitó en voz alta el padrenuestro en anglosajón. Y al regresar al coche, explicó: ‘Lo hice para darle una sorpresa a Dios’.”


5. “Borges espera el ascensor en la Biblioteca Nacional. Después de un largo rato, impaciente, le dice a la persona que lo acompaña: ‘¿No prefiere que subamos por la escalera, que ya está totalmente inventada?’.”


6. “En los años setenta Borges había hecho unas declaraciones muy duras contra el peronismo y contra Evita. Y empezaron las amenazas telefónicas, que era uno de los rasgos más habituales del folclore de aquellos días. Pero pronto los llamantes anónimos se encontraron con una doble resistencia inesperada: la de doña Leonor, casi centenaria, que les respondía que no les iba a ser difícil matar a su hijo porque era ciego y no había ningún riesgo de que se defendiese, y la del propio Borges, que les facilitaba la tarea indicándoles la dirección y el piso. Y añadía: No se pueden equivocar: en la puerta hay una placa que dice Borges. Y el que abre la puerta soy yo.”


7. “Luis, su sobrino (hijo de su hermana Norah) anuncia su casamiento. Y entonces se resfría fuertemente y tiene que guardar cama. Borges lo comenta de este modo: ‘Será una estratagema para no casarse… Qué raro, elegir la inmovilidad como una forma de fuga’.”

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HÉCTOR ABAD: UN ESCRITOR PARA TENER EN CUENTA

7 Julio 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

 

 

Héctor Abad: un escritor para tener en cuenta


                                                             Por: José Alejandro Vanegas Mejía                                                              


jvanegas‘El olvido que seremos’ es un conjunto de impresiones que el escritor Héctor Abad Faciolince ha sabido engarzar hasta lograr con ellas un efecto extraordinario que impregna los sentidos más allá de lo meramente superficial. En efecto, en esta obra literaria el autor inicia su relato con una apología al amor paterno --en realidad este sentimiento recorre todo el texto-- y justifica la forma como transcurrió su infancia dentro del núcleo familiar. Afirma Abad: “Mi papá siempre pensó que mimar a los hijos es el mejor sistema educativo”. Y en el cuerpo de la obra nos da testimonios de cómo se confirma ese pensamiento.


Aunque la madre desempeña una función determinante en la vida del narrador, es a su padre a quien destaca como figura que moldeó su carácter desde temprana edad. La complicidad de su progenitor estuvo siempre presente en el discurrir de la vida de Héctor Abad Faciolince. Por eso, ante la muerte de su padre, el escritor confiesa que ‘El olvido que seremos’ es una carta a una sombra y lamenta que todo lo que ahora escribe no pueda ser leído por su desaparecido destinatario.


En cuanto al contenido, se trata de una semblanza que el escritor hace de su padre, el médico Héctor Abad Gómez, profesor de la Universidad de Antioquia, activista y defensor de los derechos humanos. A lo largo de la obra nos enteramos del férreo carácter del galeno asesinado en agosto de 1987. Vemos cómo el doctor Abad Gómez no se conformaba con diagnosticar enfermedades y por eso  recomendaba la prevención mediante campañas de higiene en sitios de extremada pobreza.


No es necesario leer la obra de su hijo para convencernos de que el doctor Héctor Abad Gómez era un ser humano excepcional. Ni la riqueza, ni siquiera la comodidad económica fueron sus fines. Le bastaba con la tranquilidad que brinda la independencia intelectual. Es pertinente citar lo que el autor consigna en la página 123 de esta obra, sin duda aprendido de su padre: “Hay un único motivo por el cual vale la pena perseguir algún dinero: para poder conservar y defender a toda costa la independencia mental, sin que nadie nos pueda someter a un chantaje laboral que nos impida ser lo que somos”.


 Héctor Abad Gómez fue un abanderado de la democracia. Su hijo, por eso, dedica este libro a dos grandes amigos de su padre: Alberto Aguirre y Carlos Gaviria Díaz, quienes a última hora lograron salvarse de la muerte, gracias al exilio en Madrid y Buenos Aires, respectivamente.


Con esta obra Héctor Abad Faciolince consiguió retrasar por un instante más ese olvido que inevitablemente seremos. Pretende que el recuerdo de su padre permanezca en la memoria de quienes, aun sin haberlo conocido, le debemos por lo menos la franqueza y determinación que puso al servicio de una causa que, digámoslo o no, debe ser de todos. Una obsesión del médico Abad Gómez fue la salud del pueblo marginado. Nunca se cansó de recomendar el aseo permanente, la higiene individual y colectiva; para eso implementó campañas de erradicación de bacterias en sectores de hacinamiento y barrios de invasión.


En España, la obra ‘El olvido que seremos’ mereció un premio importante no solo por su redacción sumamente cuidada sino por su contenido humano, lleno de denuncias entre líneas. Recomendamos la lectura de ‘El olvido que seremos’, pero también de ‘Angosta’ y ‘Basura’, obras de Héctor Abad Faciolince un escritor que hay que tener en cuenta.

 

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LA DENUNCIA SOCIAL EN "EL SUEÑO DEL CELTA" DE MARIO VARGAS LLOSA

10 Junio 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

La denuncia social en ‘El sueño del celta’

Por: José Alejandro Vanegas Mejía                                                                jose.vanegasmejia@yahoo.es

 

el sueño del celta


jvanegasAl leer la novela ‘El sueño del celta’, de Mario Vargas Llosa, recordamos la deuda que tenemos con este escritor desde antes de que se le otorgara el Premio Nobel de Literatura 2010. Ahora acaba de aparecer su obra ‘La civilización del espectáculo’ y se acentúa más ese olvido en que hemos tenido al escritor peruano.


‘El sueño del celta’ es el resultado de incansables indagaciones sobre un tema que siempre ha rondado la mente de Vargas Llosa. No en vano fue el Perú, como Colombia, escenario de la explotación del caucho en Sudamérica. Los atropellos, vejaciones y asesinatos sobre los cuales floreció la industria cauchera necesitaban una voz autorizada que trajera al presente tanta ignominia. Apareció entonces Vargas Llosa con un testimonio sustentado en sesuda investigación: ‘El sueño del celta’. Ya habíamos leído ‘La vorágine’, del colombiano José Eustacio Rivera y, acompañados por Arturo Cova y Alicia fuimos capaces de recorrer la casi impenetrable manigua hasta cuando, según la frase final de esta conocida novela, “se los tragó la selva”. Pero la obra de Rivera, aunque nos da a conocer la rudeza de ese inhóspito territorio, nos embruja y deja absortos más que todo por la forma literaria que envuelve las acciones. Esto no quiere decir que se deje por fuera el maltrato que sufren los caucheros en el relato. En la obra que comentamos, Vargas Llosa va más allá. El personaje central es Roger Casement, nacido en Dublín, Irlanda, en 1864. Aunque es necesario leer la obra para comprenderla a cabalidad, en una breve alusión a la misma debemos destacar la forma como Casement relata sus experiencias en el Congo Belga, donde se desempeña como cónsul británico encargado de rendir informes sobre lo que ocurre en esa posesión belga. Su espíritu aventurero y su extremada juventud por esos años no le impiden consignar en sus datos las atrocidades cometidas contra los africanos con el propósito de abrir las rutas del caucho para el reino de Bélgica.

Después de su período en el Congo, Casement oficia como cónsul en Iquitos y se encuentra allí con horrores semejantes a los comprobados en el Congo. La Casa Arana, mencionada ya por ‘La vorágine’, es dueña de vidas y haciendas. Julio César Arana, “Rey del caucho en el Putumayo”, ejerce su poder económico desde sus oficinas en Londres y solo después de innumerables denuncias y juicios internacionales puede verse alguna mejoría en las caucherías americanas y africanas.


La Casa Arana, tan conocida por su frecuente aparición en crucigramas, queda retratada de cuerpo completo en esta novela de Vargas Llosa. Y aunque el autor es literato y profesor universitario de literatura, su narración no se queda en descripciones paisajísticas --que las tiene-- de los extensos territorios conquistados en el Congo por exploradores como Henry Morton Stanley, fundador de Leopolville, sino que denuncia las crueldades y la impunidad. Ni siquiera el rey Leopoldo II de Bélgica escapa a Casement, cuando de señalar responsables se trata. 


El mérito de Vargas Llosa consiste en seguir los pasos de Roger Casement tanto en África como en tierras amazónicas, y en consultar documentos para sustentar un extenso relato que no se queda en la ficción y pasa a ser, dolorosamente, parte de la historia negra de la humanidad.


Mario Vargas Llosa es uno de esos escritores que crean a su alrededor una atmósfera de resistencia o animadversión, ya sea por alguna opinión suya o por posiciones políticas no compartidas por mucha gente. No creemos que su ideología necesite defensores de oficio y mucho menos que su concepción del mundo tenga que ver con su importancia o no en el mundo intelectual. Algo parecido ocurrió con Jorge Luis Borges durante toda su vida. Lo que sí es aconsejable, y recomendamos en esta columna, es la lectura de ‘El sueño del celta’. Aún no hemos leído ‘La civilización del espectáculo’ pero, salida de la pluma de un pensador universal con tan amplia visión de mundo, debe ser interesante.

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REDES SOCIALES Y LENGUAJE INCLUYENTE: ¿UN RIESGO?

25 Abril 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

 


jvanegasEn el día del idioma español, expertos de la región analizan cómo las tendencias los transforman.


"H¡, k+, NTP por l' de ayer, tlj, n' problem. k DTB, m' alegra saludart', =) bye¡¡".


Ese es un saludo normal en una conversación entre dos jóvenes, a través de las redes sociales. Traduce: Hola, que más, no te preocupes por lo de ayer, te lo juro, no hay problema. Que Dios te bendiga, me alegra saludarte, adiós.


Esta manera de abreviar palabras para ahorrar esfuerzo y espacio y así poder sostener varias conversaciones al mismo tiempo, es para muchos un riesgo para el idioma, pero otros consideran que son lenguajes propios de la red, pasajeros, que no tienen mayores repercusiones.

El lingüista y escritor Luis Fernando Macías, considera que el lenguaje esta vivo, y en toda su historia ha presentado algunos usos de transición y otros permanentes, pero no se atreve a conjeturar si el internet vaya a afectar realmente el cómo hablamos.

"Esa economía del lenguaje es de uso reciente y muy específico para el chat en Internet, no sabemos cómo se va a reflejar eso en la lengua cotidiana, pues son fenómenos visibles a largo plazo y los estudios sonmuy lentos. Creo que no va a producir cambios significativos", añade Macías.


Quien si no es muy optimista es Ricardo Martínez, licenciado en español y literatura de la Universidad de Antioquia, quien considera que el uso de signos y emoticones (imagen que expresa una emoción), representan un alto riesgo para el idioma.


"En las redes no vemos precisamente una jerga juvenil con pretensiones de ampliar el léxico, si no una transformación total de la lengua, con una peligrosa tendencia a exterminar fonemas (letras). En varias comunidades han reemplazado la letra q, y los vocablos qué, para qué y por qué por el signo?", sostiene el licenciado Martínez.


Por su parte, la periodista Lina Ceballos, especialista en comunicación digital, es enfática en decir que ya hay campañas en la misma red que invitan a los usuarios a usar de manera correcta el idioma en la virtualidad, e incluso, hay hasta censura para quienes persisten en la economía lingüística.


"Cuando se trata de posicionar marcas en la redes, el buen uso del lenguaje hipermedial (audiovisual), es fundamental. Se puede ser conciso y directo sin afectar el idioma. Las abreviaturas y emoticos son usados, por lo general, por personas que inician su vida en la red".


Añade Ceballos que ya el usuario es consciente de que todo lo que se publica en la red es una proyección y un reflejo de su personalidad.


Por lo tanto, copiar con mala ortografía es mal visto en la relaciones sociales y por las empresas que evalúan los perfiles en la red de los aspirantes a un cargo en su compañía.


Los y Las


"Bienvenidos y bienvenidas sean todos y todas a este encuentro de amigos y amigas". Esta es otra tendencia muy usada por grupos feministas y organizaciones que trabajan por la equidad de género y que usan los artículos determinativos "los" y "las" para no discriminar a nadie.


"Eso es lo más feo, ridículo e inconveniente que le ha podido pasar al idioma. Casi siempre los que hablan así son los políticos. Usan los y las para sonar incluyentes, pero están provocando lo contrario, porque están separando. El genérico es incluyente, contrario al determinativo", concluyen el escritor Macías.

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CARLOS FUENTES

2 Febrero 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

 

 

 

UN PREMIO NOBEL QUE NO TENDREMOS

 

jvanegas 

                                                                           Por: José Alejandro Vanegas Mejía                                                         jose.vanegasmejia@yahoo.es

 

La crítica literaria universal tiene en mente, para el Premio Nobel de literatura, al escritor mexicano Carlos Fuentes. Por nuestra parte, los latinoamericanos vemos en el autor que contribuyó a la difusión del llamado “boom literario” a uno de los más representativos exponentes de nuestra idiosincrasia.

 

CARLOS-FUENTES.jpgCarlos Fuentes vino al Hay Festival de Cartagena y fue el centro de numerosas tertulias, todas de sumo interés no solo literario sino humanístico. Con Fuentes llegó a nuestro país el producto de la Revolución mexicana, pues la cultura, y en general la vida de ese país gira alrededor de ese hecho revolucionario que entre 1910 y 1916 cambió el modo de ser de toda una comunidad. No hay que olvidar que fue el período de la reapertura de la Universidad Nacional, que había sido clausurada por Maximiliano. Ocurrió también el final del Modernismo, cuando el poeta Enrique González Martínez decidió “torcerle el cuello al cisne”, expresión simbólica que representaba la desaparición de ese movimiento literario.

 

Es el año 1910, además, el de la exposición de arte en la cual se dieron a conocer Diego Rivera y David Siqueiros, dos cimas monumentales de la pintura latinoamericana y mundial. Como si no estuviera completa la galería del período de la Revolución, aparece José Vasconcelos para guiar a una juventud ansiosa por encontrar un norte en medio de la incertidumbre.

 

MURAL MEJICANOA mediados del siglo XX México todavía seguía siendo un país en busca de una definición. Ese es el tema predominante en los ensayos de Octavio Paz. Sin embargo, la literatura encuentra su cauce en autores jóvenes que indagan en el pasado de su nación. La narrativa de Juan Rulfo en “El llano en llamas”, mostraría una huella de la soledad que los conflictos de la Revolución produjeron en los desencantados habitantes de los desérticos  campos mexicanos.

 

Aparece entonces, a los 26 años de edad, Carlos Fuentes  con “Los días enmascarados” (1954), a los que siguió su novela “La región más transparente” (1958). Fuentes se había sumergido en las corrientes de la novela experimental de Joyce y Faulkner, de donde obtuvo la técnica que le permitió representar los procesos mentales de sus personajes. Otra obra de Fuentes es “Las buenas conciencias” (1959), en la cual “cuenta la historia de una familia burguesa, conservadora y católica, en Guanajuato, desde la época de Porfirio Díaz, y la biografía del adolescente Jaime Ceballos, su amistad intelectual con el indio Juan Manuel, sus escrúpulos religiosos y su rebelión contra el fariseísmo. En “La muerte de Artemio Cruz” (1962) el autor utiliza el fluir de la conciencia –técnica narrativa conocida como monólogo interior– y juega con los pronombres personales para situarse alternativamente en el papel del moribundo Artemio, de su conciencia o del propio narrador, según el caso.

 

Carlos Fuentes ha escrito además: “Zona sagrada”, “Cambio de piel”, “Gringo viejo”, “Terra nostra”, y en años recientes, “La silla del águila” (“2003), “Cuerpos y ofrendas” (2004) y “Todas las familias felices” (2006). Siempre está en actividad, recorriendo el mundo con sus disertaciones más que mexicanistas, americanistas.

Cuando la Fundación PremioNobel decidió otorgar ese galardón a Mario Vargas Llosa, en 2010, relegó injustamente a Carlos Fuentes a la lista de los que siempre esperan y nunca logran los laureles anhelados. Se repite en caso de Borges. Y no por falta de méritos del mexicano sino porque difícilmente asignan tal distinción a dos latinoamericanos en oportunidades tan próximas. Pero nadie puede llamarse a engaño: Carlos Fuentes encarna el pensamiento y el sentir de esta América nuestra y, por eso, de todas maneras, su estatura de escritor universal siempre le será reconocida.

 

 

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JUAN RULFO Y LA LITERATURA DEL DESARRAIGO

22 Enero 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #COLABORADORES INVITADOS

 

 

 

 

JUAN RULFO Y LA LITERATURA DEL DESARRAIGO


                                                                  Por: José Alejandro Vanegas Mejía

                                                                                

 

jvanegasLa literatura telúrica es la que se refiere a la tierra. Generalmente encontramos obras llenas de naturaleza; ‘La vorágine’ es una de ellas. Pero también participa de esta clasificación ‘El llano en llamas’ de Juan Rulfo, aunque sus paisajes muestran toda la desolación posible. De ese llano inmenso que sirve de escenario a los personajes del narrador mexicano hablaremos hoy.
 
Atrae nuestra atención en los textos de Rulfo la reiterada alusión que el autor hace al ladrido de los perros. Estos animales anuncian la cercanía o la existencia de un pueblo. Tal parece que el canto de los gallos, de las narraciones optimistas en otros autores, se cambiara por la presencia de perros en los cuentos de Rulfo. Así, en ‘La Cuesta de las comadres’ leemos: “Luego volvían los Torricos. Avisaban que venían desde antes que llegaran, porque sus perros salían a la carrera y no dejaban de ladrar hasta encontrarlos.” En ‘El hombre’ encontramos: “Tocó la puerta sin querer, con el mango del machete. Un perro llegó y le lamió las rodillas, otro más corrió a su alrededor moviendo la cola.”

Ciertas alusiones al papel premonitorio del ladrido de los perros tenemos en ‘Nos han dado la tierra’, en ‘Luvina’ y en ‘¿No oyes ladrar los perros?’ En el segundo de estos relatos se destaca que es “un lugar moribundo donde se han muerto hasta los perros”. En el último de estos cuentos se nos señala, desde el título, la importancia de los perros: ellos nos anuncian cuándo se está cerca del pueblo; cumplen la función de heraldos, a falta de seres humanos en los contornos.

Otra constante en las obras de Rulfo es lo que podríamos llamar la “deshabitación”. Los lugares de ‘El llano en llamas’ son poco menos que comarcas deshabitadas. Nadie llega a un pueblo para quedarse en él; por el contrario, se advierte el deseo vehemente de abandonarlo; o se cuenta cómo alguien dejó una aldea con la esperanza de no volver allí jamás. Así ocurre en ‘Luvina’, donde un personaje dice: “… pero a mí no me cuesta ningún trabajo seguir hablándole de lo que sé, tratándose de Luvina. Allá dejé la vida… Fui a ese lugar con mis ilusiones cabales y volví viejo y acabado. Y ahora usted va para allá… Está bien.” En ‘La cuesta de las comadres’ la referencia a la deshabitación es más directa, desde la primera página: “… la Cuesta de las comadres se ha ido deshabitando. De tiempo en tiempo, alguien se iba, atravesaba el guardaganado donde está el palo alto, y no volvía a aparecer ya nunca. Se iban, eso era todo.”

En ‘Nos han dado la tierra’  los obrajeros, a quienes el gobierno les había asignado vastas extensiones desérticas, ni siquiera se detienen sobre la tierra prometida. Siguen de largo hasta llegar a un pueblo donde no tienen cabida porque, como en la obra del peruano Ciro Alegría, descubren que el mundo es ancho pero también es ajeno; no les pertenece. De esta forma, ni fundan una aldea ni pueden permanecer en otra que les resulta extraña.

Aun los personajes solitarios son trashumantes en estos territorios tostados por el sol. En ‘El hombre’ hay una huída, una partida hacia lo desconocido porque lo conocido no ofrece garantías. El personaje se aleja cada vez más de su hogar: ya no regresará jamás. Pero hay también una huída no material. En ‘Talpa’ el hermano de Tanilo y la mujer de éste, Natalia, se enfrentan a un exilio sicológico, pues necesitan huir de sí mismos, del tormento de sus conciencias, refugiándose, precisamente, en sus propias conciencias. ¡Hasta en este aspectos están condenados los personajes de Rulfo!: “Y yo comienzo a sentir como si no hubiéramos llegado a ninguna parte; que estamos aquí de paso, para descansar, y que luego seguiremos caminando. No sé para dónde, pero tendremos que seguir, porque aquí estamos muy cerca del remordimiento y del recuerdo de Tanilo.” Es muy difícil encontrar más soledad, más deshabitación y más desarraigo en una obra diferente a ‘El llano en llamas’.





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