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Posts con #guiones dramaticos tag

"TRIANGLE SHIRTWAIST 1911"

4 Diciembre 2014 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #GUIONES DRAMÁTICOS

"TRIANGLE SHIRTWAIST 1911"
"TRIANGLE SHIRTWAIST 1911"
"TRIANGLE SHIRTWAIST 1911"
"TRIANGLE SHIRTWAIST 1911"
"TRIANGLE SHIRTWAIST 1911"

"TRIANGLE SHIRTWAIST 1911"

                                            Álvaro Gómez Castro    

 

     PERSONAJES:

Operaria 1

Operaria 2

Operaria 3

Operaria 4

                                                                Gerente

Supervisor

                    2 Agentes de seguridad

CUADRO ÚNICO

(La escenografía es acorde con una sección de una fábrica de confección de camisas)

Fondo musical: "New York, New York"

Voz en off: Nueva York. Es el 25 de marzo de 1911. La situación de las mujeres trabajadoras es calamitosa en todos los sentidos.

                      Image_of_Triangle_Shirtwaist_Factory_fire_on_March_25_-_191.jpg

ESCENA PRIMERA

Cuatro viejas máquinas de coser situadas frente al público. Al lado de cada una, una mesa con camisas apiladas. Las obreras trabajan en las máquinas; hablan entre ellas, con acento extranjero:

Operaria 1:-¡Cada día. peor! Más trabajo y menos salario. Miren estas máquinas, no sirven para nada, pero nos exigen que hagamos la misma cantidad de camisas por día.

Operaria 2: -¡Cállese! Mire que el Supervisor lo único que está buscando es una excusa para echarnos a la calle   como si fuésemos perros. Chist, ¡Seguro que está cerca! 

Operaria 3: (en tono alto) Y... ¿Por qué nos vamos a callar? ¿No es verdad lo que dice la compañera? Tenemos que protestar. Nos pagan menos que a los hombres y trabajamos más que ellos.

Operaria 4: Nos ignoran, no contestaron la carta con nuestras peticiones. No podemos seguir trabajando doce horas diarias, ¡Exijamos nuestros derechos!

Operaria 2: ¡Por Dios, hagan su trabajo y no protesten! ¿Como voy a darle de comer a mis hijos si me despiden de la fábrica?

Operaria 3:-Y ahora que está trabajando como un animal, ¿Si tiene cómo alimentarlos?

Operaria 1: -¡No discutamos entre nosotras! ¡Hablemos con el Supervisor!

Voces confusas: (Mientras salen del escenario) - ¡Aumento de salario! ¡Menos horas de trabajo!

(Dejan de trabajar y salen; se escuchan los gritos de protesta)

ESCENA 2

(En escena el Gerente y el supervisor que entran al mismo tiempo por lugares diferentes) Se escuchan  gritos distantes y confusos.

Gerente: -¿Qué pasa aquí? ¿Por qué no están trabajando las operarias?

Supervisor: Están protestando, señor. No han valido las amenazas de despido. Están pidiendo aumento de salarios y menos horas de trabajo.

Gerente: -¿Qué se creen ellas? Tráiganlas como sea, ¡Las quiero ver trabajando ya!

Supervisor: - Y...¿Cómo hago, señor?

Gerente: -Lleve a los guardias de seguridad y cuando estén aquí, cierra todas las puertas. Así aprenderán.

Supervisor: -Señor, ¿No le parece excesivo?

Gerente: -¡Ud. Haga lo que yo le ordeno!

(Salen por los mismos sitios de entrada)

  ESCENA 3

(Reaparecen en el escenario las operarias custodiadas por los guardias de seguridad)

(Las mujeres protestan mientras los guardias las empujan hacia los puestos de trabajo. Uno de los guardias, las encierra en medio de los gritos de protesta de las mujeres. Las operarias regresan a sus puestos de trabajo...)

Voz en off: Nunca se sabrá con seguridad qué ocurrió; súbitamente, se produjo un incendio...

Operaria 1: -¡Auxilio. Sáquennos de aquí!

Operaria 2: - ¡Nos estamos quemando!, ¡Abran la puerta!

Operaria 3: -¡Que alguien nos ayude, por Dios...Auxilio, Socorro...!

Operaria 4: -¡No nos dejen morir así!, ¡Dios Santo ayúdame!

(Continúan los gritos, pidiendo ayuda...)

Voz en off: -146 jóvenes mujeres perecieron en lo que se consideró el accidente laboral más grave del mundo. La mayoría de ellas, eran inmigrantes de origen judío e italiano entre 16 y 23 años de edad. Muchas de las trabajadoras que no pudieron salir, se lanzaron desde los pisos octavo, noveno y décimo del edificio donde funcionaba la fábrica a las calles.

Copyright © 2009-2013. Unidad Administrativa de Derechos de Autor.Todos los derechos reservados.Colombia.

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ALGO MUY GRAVE VA A SUCEDER EN ESTE PUEBLO

17 Noviembre 2014 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #GUIONES DRAMÁTICOS

ALGO MUY GRAVE VA A SUCEDER EN ESTE PUEBLO
ALGO MUY GRAVE VA A SUCEDER EN ESTE PUEBLO
ALGO MUY GRAVE VA A SUCEDER EN ESTE PUEBLO

ALGO MUY GRAVE VA A SUCEDER EN ESTE PUEBLO

(Adaptación libre del cuento de Gabriel García Márquez)

                                                                   Álvaro Gómez Castro

          PERSONAJES:

 LA VIEJA

EL HIJO

LA HIJA

         EL TENDERO

 MUJER 1

 MUJER 2

    HOMBRE 1

    HOMBRE 2

 

ACTO ÚNICO

CUADRO 1

ESCENA ÚNICA

El escenario, decorado como una cocina de una casa humilde; dos taburetes a un lado, donde se encuentran sentados el hijo y la hija. Por el lado contrario, entra la vieja, les sirve café mientras muestra mucha preocupación.

Hija: –¿Qué te pasa mamá?

Hijo: –- Hoy, estás rara

Vieja: –-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

Ambos hijos se ríen, mientras la vieja permanece preocupada.

Hija:–- Esos son presentimientos de viejos.

Se levanta y dice:

Hija:–- Voy hasta la tienda de la esquina para comprar el almuerzo.

Hijo:--Yo voy a jugar billar

Salen.

CUADRO 2

ESCENA PRIMERA

Una tienda; detrás del mostrador está el tendero. Entra a la tienda la hija y saluda:

Hija:--Buenos días, señor Antonio. Véndame una libra de carne

Hija: (En el momento que se la están cortando) –-Mejor véndame dos, porque mi mamá amaneció diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.

Sale

ESCENA DOS

Entran al escenario, por lugares diferentes, mujer 2, hombre 1 y hombre 2.

Mujer 2: –-Señor Antonio, véndame una libra de carne

Tendero:–-Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.

Mujer 2:–--Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.

Hombre 1: –- Si así están las cosas,  véndame tres libras a mí.

CUADRO TRES

ESCENA ÚNICA

La acción se lleva a cabo en la calle, los actores se entrecruzan mientras dialogan:

Mujer 1: –-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?

Hombre 1:–--¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!

Hombre 2:–--Sin embargo, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.

Mujer 2:–--Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.

Mujer 1: –--Sí, pero no tanto calor como ahora.

De pronto, todos miran hacia el centro

Hombre 2: –--Hay un pajarito en la plaza.

Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.

Hombre 1–--Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.

Mujer 1:–-Sí, pero nunca a esta hora.

Hombre 2:–-Yo sí soy muy macho, pero no voy a esperar que pase algo;  yo me voy.

Mujer 1:–-Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos.

Hombre 2:–--Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa, Yo la voy a incendiar

Todos en coro:–-Nosotros también

Corren en diferentes direcciones con teas encendidas.

Mientras pasan con los enseres que sacan de sus casas, se aviva el incendio del pueblo.

Vieja: –--Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.

ALGO MUY GRAVE VA A SUCEDER EN ESTE PUEBLO
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LA CONQUISTA DE BOGOTÁ

16 Noviembre 2014 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #GUIONES DRAMÁTICOS

LA CONQUISTA DE BOGOTÁ

LA CONQUISTA DE BOGOTÁ

GUIÓN DRAMÁTICO

(Adaptación libre del capítulo VI del Carnero de Juan Rodríguez Freyle)

PERSONAJES:

Jiménez de Quesada

Edecán

Lenguaraz

Sacerdote

NARRADOR: De los ochocientos hombres que habían salido de Santa Marta tres años antes, solo quedaban menos de doscientos al llegar al altiplano. Los demás habían muerto a manos de los nativos caribes, de los caimanes, de los tigres y de las enfermedades que habían contraído a lo largo de la travesía por el Gran Río de la Magdalena.

Jiménez de Quesada:- ¿Cuántos hombres tenemos?

Edecán:-Ciento sesenta y siete mi general. Le recuerdo que vienen en muy mal estado: muchos de ellos están enfermos y con las malas calenturas

J. de Q, ¿Cuántos son ellos?

Edecán:-No sabemos, preguntemos al lenguaraz

J. de Q.:-Tráiganlo a mi presencia, hay que interrogarlo

El edecán trae al nativo y a una señal de Jiménez de Quesada, procede a interrogarlo:

Edecán-¿Cuántos hombres tiene ese Cacique de Bogotá?

Lenguaraz:-muisca pue

Edecán: -Dice que son como moscas, que hay muchos

J. de Q.:- Y esos muiscas, ¿qué clase de armas tienen?

El edecán habla con el lenguaraz en lenguaje nativo

Edecán: dice que macanas, tiraderas, lanzaderas.

J. de Q. ;-Pregúntele dónde se encuentran

Edecán:-Dice que están en el valle de Nemocón

Sacerdote:-Recuerden que por orden de Su Santidad, estas criaturas deben ser evangelizadas. Deben conocer a Nuestro Señor, conocer sus mandamientos y así podrán reconocer la autoridad del Rey..

J. de Q:- Cuando termine la batalla, podrá evangelizar a los que queden.

Sacerdote: -Pero yo podría…

Jiménez de Quesada:- No hay tiempo para eso padrecito, no se entrometa

Edecán:-Señor General debemos preparar la estrategia

J. de Q.: Si es como dice este indio, no tendremos muchos problemas

Sacerdote:-Yo insisto, yo debo hablar con ellos para convencerlos en nombre de Cristo que deben someterse a la voluntad de su Majestad, el Rey.

J. de Q.;-Padre, Usted atienda a nuestros hombres que necesitan estar fortalecidos en la fe, para vencer en la batalla que se avecina.

NARRADOR: Seguros de encontrar poca resistencia, las fuerzas del Adelantado marcharon sobre Nemocón y diezmaron a los indígenas que caían como moscas por los disparos de los arcabuces que provocaron el pánico de los nativos, que no se explicaban cómo podían herirlos y matarlos desde una distancia considerable. Así fue la victoria de Quesada sobre las fuerzas de cacique de Bogotá.

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LOS HABLADORES

22 Abril 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #GUIONES DRAMÁTICOS

 

                             LOS-HABLADORES.jpg

El  entremés que incluimos a continuación es de la autoría de Miguel de Cervantes Saavedra. Presentamos una adaptación libre en la cual hemos suprimido algunos parlamentos y actualizado el lenguaje utilizado ya que en el texto original aparecen  arcaísmos y  muchas expresiones cuya sintaxis dificultaría la comprensión del mismo. Hemos tratado en lo posible, ser fieles al texto. De otra parte, nuestro interés es ofrecer un guión que pueda ser interpretado con facilidad por grupos estudiantiles de teatro .

 

L O S  H A B L A D O R E S

 

PERSONAJES:

 ROLDÁN

SARMIENTO

DOÑA BEATRIZ, su mujer

INÉS, criada

UN PROCURADOR

UN ALGUACIL

 

La acción  ocurre en el año 1600.

ACTO ÚNICO

Calle.

ESCENA I

 

PROCURADOR, SARMIENTO, y detrás ROLDÁN, en hábito roto con su espada y calcillas.

SARMIENTO.-Tome, señor Procurador; que ahí van los doscientos ducados, y le doy mi palabra que aunque me costara cuatrocientos, le daría otra  cuchillada de otros tantos puntos.

PROCURADOR.-Usted ha hecho como caballero en dársela, y como cristiano en pagársela; y yo llevo el dinero, contento de resolver el problema y él se remedie.

ROLDÁN.- ¡Ah, caballero! ¿Es usted procurador?

PROCURADOR.-Sí lo soy; ¿qué es lo que desea usted?

ROLDÁN.- ¿Qué dinero es ese?

PROCURADOR.-Me lo dio este caballero para indemnizar a quien dio una cuchillada de doce puntos.

ROLDÁN.-Y ¿cuánto es el dinero?

PROCURADOR.-Doscientos ducados.

ROLDÁN.-Vaya usted con Dios.

PROCURADOR.-Dios guarde a usted. (Vase.) 

ESCENA II

 ROLDÁN, SARMIENTO.

ROLDÁN.- ¡Caballero, caballero!

SARMIENTO.- ¿Me habla a mí, gentil hombre?

ROLDÁN.-A usted hablo.

SARMIENTO.-Y ¿qué es lo que usted desea?

ROLDÁN.-Cúbrase usted; que si no, no hablaré palabra.

SARMIENTO.-Ya estoy cubierto.

ROLDÁN.-Señor mío, yo soy un pobre hidalgo, tengo necesidad, y he sabido que usted ha dado doscientos ducados a un hombre a quien había dado una cuchillada; y si usted quisiera, vengo a que usted me dé una adonde usted quiera; que yo lo haré por cincuenta ducados menos que el otro.

SARMIENTO.-Si no estuviera tan disgustado, me obligara a reír usted; ¿Lo dice de veras? pues venga acá: ¿piensa que las cuchilladas se dan sino a quien las merece?

ROLDÁN.-Pues ¿quién las merece más que la necesidad? ¿No dicen que tiene cara de hereje? Pues ¿dónde estará mejor una cuchillada que en la cara de un hereje?

SARMIENTO.-Usted no debe de ser muy leído; que el proverbio latino no dice sino “necessitas caret leye”, que quiere decir, que la necesidad carece de ley.

ROLDÁN.-Dice muy bien usted; porque la ley fue inventada para la quietud, y la razón es el alma de la ley, y quien tiene alma tiene potencias: tres son las potencias del alma: memoria, voluntad y entendimiento. Usted tiene muy buen entendimiento, porque el entendimiento se conoce en la fisonomía

SARMIENTO.-Por el diablo que acá me trajo, esto es lo que yo necesitaba, después de haber pagado doscientos ducados por una cuchillada.

ROLDÁN.- ¿Cuchillada dijo usted? está bien dicho: cuchillada fue la que dio Caín a su hermano Abel, aunque entonces no había cuchillos; cuchillada fue la que dio Alejandro Magno a la reina Pantasilea, para quitarle a Zamora la bien cercada; pero advierta usted que las heridas se dan de dos maneras, porque hay traición y alevosía: la traición se comete al Rey; la alevosía, contra los iguales...

SARMIENTO.-Váyase al diablo, que me deja sin juicio; cállese, que me muero, y pienso que algún demonio tiene en esa lengua.

ROLDÁN.-Dice usted muy bien; porque quien tiene lengua, a Roma va; yo he estado en Roma y en la Mancha, en Trasilvania y en la Puebla de Montalbán: Montalbán era un Castillo, de donde fue señor Reynaldos; Reynaldos era uno de los doce Pares de Francia, y de los que comían con el Emperador Carlomagno en la mesa redonda, porque no era cuadrada ni ovalada. En Valladolid hay una plazoleta que llaman el Ochavo; un ochavo es la mitad de un cuarto, un cuarto se compone de cuatro maravedís; el maravedí antiguo valía tanto como ahora un escudo; dos maneras hay de escudos; hay escudos de paciencia y hay escudos...

SARMIENTO.-Dios me la dé paciencia para oirlo; cállese, que me lleva perdido.

ROLDÁN.-Perdido dijo usted, y dijo muy bien; porque el perder no es ganar; hay siete maneras de perder: perder al juego, perder la hacienda, el trato, perder la honra, perder el juicio, perder por descuido una sortija o un lienzo, perder...

SARMIENTO.-Termine ya, con el diablo.

ROLDÁN.- ¿Diablo, dijo usted? y dijo muy bien; porque el diablo nos tienta con varias tentaciones: la mayor de todas es la de la carne; la carne no es pescado; el pescado es flemoso; los flemáticos no son coléricos. De cuatro elementos está compuesto el hombre: de cólera, sangre, flema y melancolía; la melancolía no es alegría, porque la alegría consiste en tener dinero; el dinero hace a los hombres, los hombres no son bestias, las bestias pacen; y finalmente...

SARMIENTO.-Y finalmente me quitará usted el juicio; pero le suplico, me escuche, sin decirme una palabra (Aparte, se dirige al público) Se me ocurre una idea. (alto). Caballero: ¡querría usted hacerme un favor?

ROLDÁN: ¿Un favor? Cuente usted conmigo. Que no sea para pedirme dinero, claro, porque si es para eso, da en hueso. Los huesos de la cabeza son seis: un frontal, dos parietales, un occipital, un...

SARMIENTO: Calle y escuche, por favor. yo tengo una mujer, la más buena del mundo, pero también la más habladora que existió, existe y existirá por los siglos de los siglos.

ROLDÁN: Amén.

SARMIENTO: Me he visto muchas veces resuelto a matarla por su habladuría, como otros por las obras: remedios he buscado, ninguno ha servido; a mí me ha parecido que si yo llevase a usted a mi casa, y hablase con ella seis días quedaría curada para siempre. Véngase usted conmigo,  se lo suplico; que yo quiero fingir que usted es mi primo, y con esta excusa estará usted en mi casa.

ROLDÁN.- ¿Primo dijo usted? ¡Oh, qué bien dijo usted! Primo decimos al hijo del hermano de nuestro padre; primo, a un zapatero de obra prima; prima es una cuerda de guitarra; la guitarra se compone de cinco órdenes; las órdenes mendigantes son cuatro; cuatro son los que no llegan a cinco; con cinco estaba obligado a reñir antiguamente el que desafiaba de común…

SARMIENTO.- ¡Cállese!, ¡Cállese! por Dios, y véngase conmigo; que allá dirá lo demás.

ROLDÁN.-Camine delante usted; que yo le pondré esa mujer en dos horas muda como una piedra; porque la piedra...

SARMIENTO.-No le escucharé una palabra.

ROLDÁN.-Pues camine; que yo  curaré a su mujer.

(Vanse.)

MUTACIÓN

Sala en casa de Sarmiento. Una estera arrollada, etc., etc.

ESCENA III

 DOÑA BEATRIZ, INÉS.

BEATRIZ.- ¡Inés! ¡Hola! (Llamando.) ¡Inés! ¿Qué digo? ¡Inés! ¡Inés!

INÉS.-Ya voy,  ya voy, señora, señora, señora.

BEATRIZ.-Bellaca, desvergonzada, ¿cómo me contestas tú con ese lenguaje? ¿No sabes que la vergüenza es la principal joya de las mujeres?

INÉS.-Usted, por hablar, cuando no tiene de qué, me llama doscientas veces.

BEATRIZ.-Pícara, el número doscientos es número mayor, debajo del cual se pueden entender  cientos mil, añadiéndole ceros; los ceros no tienen valor por sí mismos.

INÉS.-Señora, ya la entendí, ya le entendí; dígame usted lo que tengo de hacer

BEATRIZ.-Y la prosa es para que traiga la mesa para comer vuestro amo; que ya sabe que anda disgustado, y un disgusto en un casado es causa de que levante un garrote, y comenzando por las criadas y remate con el ama.

INÉS.-Pues ¿hay más de sacar la mesa? voy volando.

(Vase.)

ESCENA IV

 

DOÑA BEATRIZ, SARMIENTO y ROLDÁN. Después INÉS.

SARMIENTO.-¡Hola!¿No está nadie (Dentro.) en esta casa? ¡Doña Beatriz, hola!

BEATRIZ.-Aquí estoy, señor; ¿Por qué  viene  gritando?

SARMIENTO.- (Saliendo.) Mire que traigo este caballero, soldado y pariente mío, convidado; Trátelo muy bien, que va a pretender presentarse en la corte.

BEATRIZ.-Si usted va a la corte, lleve advertido que la corte no es para Carlos tan encogido; porque el encogimiento es linaje de bobería, y el bobo está cerca de ser desvalido, y lo merece; porque el entendimiento es luz de las acciones humanas, y toda la acción consiste...

ROLDÁN.-Escuche, escuche, suplico a usted; que bien sé que consiste en la disposición de la naturaleza, porque la naturaleza obra por los instrumentos corporales y va disponiendo los sentidos; los sentidos son cinco: andar, tocar, correr y pensar y no estorbar; toda persona que estorba es ignorante, y la ignorancia consiste en no caer en las cosas; quien cae y se levanta, Dios le dé buenas Pascuas; las Pascuas son cuatro, la de Navidad, la de Reyes, la de Flores y la de Pentecostés; Pentecostés es un vocablo exquisito...

BEATRIZ.- ¿Cómo exquisito? mal sabe usted de exquisitos; toda cosa exquisita es extraordinaria: la ordinaria no admira; la admiración nace de cosas altas; la más alta cosa del mundo es la quietud, porque nadie la alcanza; la más baja es la malicia, porque todos caen en ella; el caer es forzoso, porque hay tres estados en todas las cosas; el principio, el aumento y la declinación.

ROLDÁN.-Declinación dijo usted y dijo muy bien; porque los nombres se declinan, los verbos se conjugan; y los que se casan se llaman con este nombre, y los casados son obligados a quererse, amarse y estimarse, como lo manda la Santa Madre Iglesia; y la razón de esto es..

BEATRIZ.-, -¿Qué es esto marido? ¿Tenéis juicio? ¿Qué hombre es este que habéis traído a mi casa?

SARMIENTO: Calma mujer que solo estará siete años con nosotros

BEATRIZ.-¿Siete años? malos años; ni una hora, que reventaré, marido.

SARMIENTO.-¡Hola! Traiga acá la comida.

INÉS.- (Saliendo.) ¿Convidados tenemos? Aquí está la mesa.

ROLDÁN.- ¿Quién es esta señora?

SARMIENTO.-Es criada de casa.

ROLDÁN.- Una criada, que se llama en Valencia fadrina, en Italia masara, en Francia gaspirria, en Alemania filimoquia, en la corte sirvienta en Vizcaya moscorra,y entre pícaros daifa. Venga la comida alegremente; que quiero que me vean comer según las formas de la Gran Bretaña.

BEATRIZ.-Aquí no hay que hacer, sino perder el juicio, marido; que reviento por hablar.

ROLDÁN.-¿Hablar dijo usted? y dijo muy bien: hablando se entienden los conceptos; éstos se forman en el entendimiento; quien no entiende, no siente; quien no siente, no vive; el que no vive, está muerto; un muerto échalo en un huerto.

BEATRIZ.- ¡Marido? ¡Marido!

SARMIENTO.- ¿Qué quieres mujer?

BEATRIZ.-Echadme de aquí este hombre, con los diablos, que reviento por hablar.

SARMIENTO.-Mujer, ten paciencia; que hasta cumplidos los siete años no puede salir de aquí; porque he dado mi palabra, y estoy obligado a cumplirla, o no seré quien soy.

BEATRIZ.- ¿Siete años? Primero veré yo mi muerte. ¡ Ay! ay! ay!

INÉS.-.Esto quiere usted ver delante de sus ojos? Mírela ahí muerta. (Se desmaya)

ROLDÁN.- ¡Jesús! ¿De qué le ha dado este mal?

SARMIENTO.-De no hablar.

ALGUACIL.- (Dentro.) Abran a la justicia! Abran a la justicia!

ROLDÁN.- ¡La justicia! ¡Ay, pobre de mí! que yo ando huyendo, y si me conocen me han de llevar a la cárcel.

SARMIENTO.-Pues, señor, el remedio es que se meta en esa estera; las habían quitado para limpiarlas, y así se podrá librar; que yo no hallo otro sitio.

(Métese Roldán en la estera.)

 

Escena V

 Dichos. El ALGUACIL.

ALGUACIL.- ¿Era para hoy el abrir esta puerta?

SARMIENTO.- ¿Qué es lo que usted desea que viene tan furioso?

ALGUACIL.-El señor Gobernador, manda que, aunque usted ha pagado los doscientos ducados de la cuchillada, venga usted a darle la mano a este hombre, y se abracen y sean amigos.

SARMIENTO.-Quería comer ahora.

ALGUACIL.-El hombre está aquí junto, y luego se volverá usted a comer despacio.

SARMIENTO.-Vamos, y entretanto, poned la mesa.

(Vanse todos, menos Roldán, Beatriz e Inés.)

INÉS.-Vuelve en ti, señora; que si de no hablar te has desmayado, ahora, que estás sola, hablarás cuanto quisieres.

BEATRIZ.-Gracias a Dios, que ahora descansaré del silencio que he tenido.

ROLDÁN.-(Sacando la cabeza de la estera.) ¿Silencio dijo usted? y dijo muy bien; porque el silencio fue siempre alabado de los sabios, y los sabios hablan a tiempo y callan a tiempo, porque hay tiempos de hablar y tiempos de callar; y quien calla otorga, y el otorgar es de escrituras, y una escritura necesita  tres testigos, y si es de testamento cerrado siete; porque...

BEATRIZ.-Porque el diablo te lleve, hombre, y quien acá te trajo. ¿Hay tan gran bellaquería? Yo vuelvo a desmayarme.

ESCENA VI

 Dichos, SARMIENTO, ALGUACIL.

SARMIENTO.-(Roldán se esconde de nuevo.) Ya que se han hecho las amistades, quiero que brinden y beban. ¡Hola! Traigan acá la cantimplora.

BEATRIZ.- ¿Áhora nos pone en eso? ¿No se da cuenta que estamos ocupadas sacudiendo estas esteras? (Muestra el palo.) Y tú, con ese otro, (A Inés.) démosle hasta que queden limpias.

ROLDÁN. ¡Ay! Ay, que me matan! ¡Ay! (corre y las dos mujeres lo persiguen)

ALGUACIL.- ¡Oiga! ¿Qué es esto? ¿No es aquel el bellaco de Roldanejo, el hablador?

INÉS.-El mismo.

ALGUACIL.-¡Dése usted preso,  dése preso!.

ROLDÁN.- ¿Preso dijo usted? y dijo muy bien, porque el preso no es libre, y la libertad...

ALGUACIL.-Que no, no; aquí no ha de valer la habladuría; ¡vive Dios! que va a ir a la cárcel.

SARMIENTO.-Señor alguacil, suplico a usted, que por haberse hallado en mi casa, esta vez no se lleve; que le doy mi palabra a usted de pagar la deuda que tiene, con qué se vaya del lugar  cuando cure a mi mujer.

ALGUACIL.-Pues ¿de qué la cura?

SARMIENTO.-De hablar.

ALGUACIL.-Y ¿cómo?

SARMIENTO.-Hablando; porque como habla tanto la enmudece.

ALGUACIL.-Estoy contento por ver ese milagro; pero ha de ser con condición que cuando  cure a su mujer, me avise usted para llevarlo a mi casa; porque mi mujer tiene la misma enfermedad, y me gustaría que me la curase de una vez.

SARMIENTO.-Descuide, señor alguacil, que cumplidos los siete años, yo le avisaré con gusto.

BEATRIZ.-Marido, por Dios, echadme desde luego de aquí este hombre, que yo prometo no dar lugar a que vuelva. (Arrodillándose.)

SARMIENTO.-(Levantándola.) Alzad, pues, y enmendaos, que no está bien de rodillas la que es señora de mi casa.

ROLDÁN.-Señora, dice usted, y muy bien dicho que está, porque Roma fue señora de todo el mundo

ALGUACIL.- (Interrumpiéndole.) Vete, pícaro hablador.

SARMIENTO.-No me desagrada el verso.

ALGUACIL.-Pues si no le desagrada, oiga; que yo tengo alguna vena de poesía.

ROLDÁN.- ¿Poesía ha dicho usted? Pues oigan y reparen vuestras mercedes: que no será peor la mía. Aquí he venido a curar una mujer habladora, que nunca supo callar,a quien pienso desde ahora enmudecer con hablar. Convidome este señor, y comeré yo en rigor aunque diga su mujer, por no darme de comer;-«Vete, pícaro hablador.»

BEATRIZ.-(Al público.) Un hablador es matraca; granizada, que apedrea, torbellino, que marea, y furia, que nadie aplaca. Cuando otro hablador le ataca, calla por breves instantes, y con bríos más pujantes sigue... ¡Qué dicha, señores, si todos los habladores hablaran como CERVANTES!

FIN 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LA MAESTRA

6 Abril 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #GUIONES DRAMÁTICOS

LA MAESTRA

 

PERSONAJES

1.      La Maestra

2.      Juana Pasambú

3.      Pedro Pasambú

4.      Tobías el Tuerto

5.      La Vieja Asunción

6.      Sargento

7.      El Viejo (padre de la maestra)

 

(En primer plano una mujer joven, sentada en un banco. Detrás de ella o a un lado van a ocurrir algunas escenas. No debe haber ninguna relación directa entre ella y los personajes de esas escenas. Ella no los ve y ellos no la ven.)

--LA MAESTRA: Estoy muerta. Nací aquí, en este pueblo. En la casita de barro rojo con techo de paja que está al borde del camino, frente a la escuela. El camino es un río lento de barro rojo en el invierno y un remolino de polvo rojo en el verano. Cuando vienen las lluvias, uno pierde las alpargatas en el barro y los caballos y las mulas se embarran las barrigas, las enjalmas y hasta la cara y los sombreros de los jinetes son salpicados por el barro. Cuando llegan los meses de sol, el polvo rojo cubre todo el pueblo. Las alpargatas suben llenas de polvo rojo, y los pies y las piernas y las patas de los caballos y las crines y las enjalmas y las caras sudorosas y los sombreros, todo se impregna de ese barro y de ese polvo rojo, y ahora he vuelto a ellos. Aquí, en el pequeño cementerio que vigila el pueblo desde lo alto, sembrado de hortensias, geranios, lirios y espeso pasto. Es un sitio tranquilo y perfumado. El olor acre del barro rojo se mezcla con el aroma dulce del pasto yaraguá y hasta llega, de tarde, el olor del monte, un olor fuerte que se despeña pueblo abajo (Pausa.) Me trajeron al anochecer. (Cortejo mudo, al fondo con un ataúd.)  Venía Juana Pasambú, mi tía.

--JUANA PASAMBÚ: ¿Por qué no quisiste comer?

--LA MAESTRA: Yo no quise comer. ¿Para qué comer? Ya no tenía sentido comer. Se come para vivir y yo no quería vivir. Ya no tenía sentido vivir. (Pausa) Venía Pedro Pasambú, mi tío.

--PEDRO PASAMBÚ: Te gustaban los bananos manzanos y las mazorcas asadas untadas de sal y manteca.

--LA MAESTRA: Me gustaban los bananos manzanos  y las mazorcas asadas, y sin embargo, no los quise comer. Apreté los dientes.  (Pausa.) Estaba Tobías el Tuerto, que hace años fue corregidor.

--TOBÍAS EL TUERTO: Te traje agua de la vertiente, de la que tomabas cuando eras niña en un vaso hecho con hoja de rascadera y no quisiste beber.

--LA MAESTRA: No quise beber. Apreté los labios. ¿Fue maldad? Dios me perdone, pero llegué a pensar que la vertiente debía secarse. ¿Para qué seguía brotando agua de la fuente? Me preguntaba. ¿Para qué?  (Pausa)  Estaba la vieja Asunción, la partera que me trajo al mundo.

--LA VIEJA ASUNCIÓN: ¡Ay mujer! ¡Ay niña! Yo, que la traje a este mundo. ¡Ay niña! ¿Por qué no recibió nada de mis manos? ¿Por qué escupió el caldo que le di? ¿Por qué mis manos que curaron a tantos, no pudieron curar sus carnes heridas? Mientras estuvieron aquí los asesinos…

(Los acompañantes del cortejo miran en derredor con terror. La vieja sigue su planto mudo mientras habla la Maestra)

--LA MAESTRA: Tienen miedo. Desde hace un tiempo el miedo llegó a este pueblo y se quedó suspendido en el aire como un inmenso nubarrón de tormenta. El aire huele a miedo, las voces se disuelven en la saliva amarga del miedo y el rayo cayó sobre nosotros.

(El cortejo desaparece. Se oye un violento redoble de tambor en la oscuridad. Al volver la luz, allí donde estaba el cortejo, está un campesino arrodillado y con las manos atadas a la espalda. Frente a él un sargento de policía.)

--SARGENTO: (Mirando una lista.)  ¿Vos respondés al nombre de Peregrino Pasambú?  (El viejo asiente.)  Entonces vos sos el jefe político de aquí  (El viejo niega).

--LA MAESTRA: Mi padre había sido dos veces corregidor. Pero entendía tan poco de política, que no se había dado cuenta de  que la situación había cambiado.

--SARGENTO: Con la política conseguiste esta tierra, ¿cierto?

--LA MAESTRA: No era cierto. Mi padre fue fundador del pueblo. Y como fundador le correspondió su casa a la orilla del camino y su finca. Él le puso nombre al pueblo. Lo llamó: “La Esperanza”.

--SARGENTO: ¿No hablás, no decís nada?

--LA MAESTRA: Mi padre hablaba muy poco. Casi nada.

--SARGENTO: Mal repartida está esta tierra. Se va a repartir de nuevo. Va a tener dueños legítimos, con títulos y todo.

--LA MAESTRA: Cuando mi padre llegó aquí, todo era selva.

--SARGENTO: Y también las posiciones están mal repartidas. Tu hija es la maestra de escuela, ¿no?

--LA MAESTRA: No era ninguna posición. Raras veces me pagaron el sueldo. Pero me gustaba ser maestra. Mi madre fue la primera maestra que tuvo el pueblo. Ella me enseñó y cuando ella murió, yo pasé a ser la maestra.

--SARGENTO: ¡Quién sabe lo que enseña esa maestra!

--LA MAESTRA: Enseñaba a leer y escribir y enseñaba el catecismo y el amor a la patria y a la bandera. Cuando me negué a comer y a beber, pensé en los niños. Eran pocos, es cierto pero ¿quién les iba a enseñar? Ya no tenía sentido leer y escribir. ¿Para qué han de aprender el catecismo? ¿Para qué han de aprender el amor a la patria y a la bandera? Ya no tiene sentido la patria ni la bandera. Fue mal pensado, tal vez, pero eso fue lo que pensé.

---SARGENTO: ¿Por qué no hablás? No es cosa mía. Yo no tengo nada que ver, no tengo la culpa. (Grita.) ¿Ves esta lista? Aquí están todos los caciques y gamonales del gobierno anterior. Hay orden de quitarlos del medio para organizar las elecciones.  (Desaparecen El Sargento y El Viejo)

--LA MAESTRA: Y así fue. Lo pusieron contra la tapia de barro, detrás de la casa. El sargento dio la orden y los soldados dispararon. Luego el sargento y los soldados entraron en mi pieza y, uno tras otro, me violaron. Después no volví a comer, ni a beber y me fui muriendo poco a poco. (Pausa.) Ya pronto lloverá y el polvo rojo se volverá barro. El camino será un río lento de barro rojo y volverán a subir las alpargatas y los pies cubiertos de barro y los caballos y las mulas con las barrigas llenas de barro y hasta las caras y los sombreros irán, camino arriba, salpicados de barro.

 

                                                         Enrique Buenaventura. “Los papeles del infierno”.

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EL ECLIPSE

27 Enero 2012 , Escrito por ALGOCAST Etiquetado en #GUIONES DRAMÁTICOS

 

 

 

 

EL ECLIPSE

 

                                        Autor: AUGUSTO MONTERROSO

                                                 Adaptación libre: Álvaro Gómez Castro

 

 

PERSONAJES:

FRAY BARTOLOMÉ ARRÁZOLA

VARIOS INDÍGENAS.

 

(La acción se desarrolla en un claro de la selva; la ambientación está acorde con la situación)

--FRAY BARTOLOMÉ: Yo soy Bartolomé, y durante tres años he estado tratando de convertir a estos salvajes naturales del Nuevo Mundo, a la verdadera religión y alejarlos de sus falsos ídolos, por orden de su majestad Carlos V. (Pausa.)

Ahora, estoy perdido en estas selvas de Guatemala y creo que moriré aquí. Estoy cansado, muy cansado…

(El sacerdote recuesta su cabeza en una piedra y duerme. Cuatro indígenas entran a escena y rodean al clérigo. Uno de ellos, lo despierta con su lanza. Bartolomé despierta sobresaltado. Luego lo atan y lo conducen hasta el lugar del sacrificio donde lo espera el sacerdote con su cuchillo.)

--FRAY BARTOLOMÉ: (Se dirige al público.) Estos salvajes quieren sacrificarme, pero lo evitaré. Mi profundo conocimiento de Aristóteles me salvará. Hoy habrá un eclipse total de sol. Los asustaré. (Pausa.)

--FRAY BARTOLOMÉ: (Dirigiéndose a los indígenas.) Si me matáis, haré que el sol se oscurezca en su altura. Uds. vivirán una noche eterna y no veréis nunca más la luz.

(Los indígenas retroceden y hablan entre ellos. Bartolomé los observa con gesto despectivo. Los indígenas se abalanzan sobre él, lo amarran  y lo sacrifican. Mientras, uno de ellos recita fechas de incontables eclipses solares y lunares tomados de los antiguos códices mayas)

 

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